Revista CENTRA de Ciencias Sociales
| Julio-diciembre 2026 | vol. 5 | núm. 2 | pp. 161-178
ISSN: 2951-6641 (papel) 2951-8156 (en línea)
Debate/Debate
https://doi.org/10.54790/rccs.191
Debate/Debate: Una mirada hacia la adolescencia desde tres perspectivas/
A look at adolescence from three perspectives
Iván Rodríguez Pascual
COIDESO-Universidad de Huelva, España
Recibido/Received: 21-10-2025 ![]()
Aceptado/Accepted: 23-3-2026
Para tratar de aportar una caracterización de la adolescencia española en términos políticos y socioemocionales hemos usado los microdatos de la última encuesta del INJUVE (2023), extrayendo la submuestra que corresponde a la población de 15 a19 años (n = 1.228). Los resultados generales muestran un colectivo tolerante, volcado hacia una serie amplia de preocupaciones sociales, muy crítico en el plano político, pero no conservador. Los varones adolescentes son algo más conservadores y críticos con la democracia, reacios a apoyar la lucha feminista y frecuentadores en mucha mayor medida de pornografía. Las chicas muestran mayor exposición a las relaciones sexuales no deseadas, una sensación más acusada de soledad y parecen estar más sensibilizadas ante ciertos problemas sociales.
palabras clave: sociología; adolescencia; España; encuesta; género; edad.
cómo citar: Rodríguez Pascual, I. (2026). La adolescencia española: una caracterización política y socioemocional. Revista Centra de Ciencias Sociales, 5(2), 161-178. https://doi.org/10.54790/rccs.191
English version can be read on https://doi.org/10.54790/rccs.191
In order to characterise Spanish adolescence in political and socio-emotional terms, we used microdata from the latest INJUVE survey (2023), extracting the subsample corresponding to the population aged 15 to 19 (n=1228). The overall results show a tolerant group, focused on a wide range of social concerns, highly critical on a political level but not conservative. Male adolescents are somewhat more conservative and critical of democracy, reluctant to support the feminist struggle and much more frequent consumers of pornography. Girls show greater exposure to unwanted sexual relations, a more pronounced feeling of loneliness and seem to be more sensitive to certain social problems.
keywords: Sociology; adolescence; Spain; survey; gender; age.
La adolescencia es una categoría de edad que no siempre ha recibido un tratamiento adecuado desde una perspectiva sociológica debido a la inespecificidad de sus fronteras, que tienden a solaparse con el fin de la infancia, pero también a confundirse con la primera juventud. Al mismo tiempo se sitúa en un terreno discursivo anclado en el mundo de lo psicosocial y el análisis sociocultural sin que tenga un correlato en el mundo normativo, cuya única distinción formal distingue entre menores y mayores de edad, lo que hace que, dentro de la propia adolescencia, al atravesarse la frontera de la mayoría de edad coexistan ambas categorías, reforzando el propio carácter ambivalente de esta etapa entre la adultez y la subordinación infantil.
Sin embargo, es una etapa del ciclo vital que está recibiendo una atención creciente desde una perspectiva global. Diversos estudios nos alertan, por ejemplo, de que los problemas de salud mental en adolescentes son comunes en todo el mundo, habiendo aumentado los síntomas depresivos y relacionados con problemas como la ansiedad, viéndose afectadas las adolescentes en mayor medida, aunque existan para estos problemas otros determinantes sociales relacionados con la pobreza y exclusión social, la presión educativa, las dinámicas familiares y las relaciones con sus pares (Shorey y Wong, 2021; Tamarit et al, 2021); pero también habría que añadir que la población adolescente, y con ello también la española, parece estar afrontando problemas globales e interrelacionados, como la gestión del impacto de la pandemia en su bienestar emocional y su formación educativa, la integración al empleo o la exposición a violencia y otros riesgos derivados del mundo digital (Jafar et al., 2025; Ventura, 2025).
También es necesario advertir que nuestro conocimiento científico sobre la representación social adulta de la adolescencia en la sociedad española no se ha actualizado suficientemente en la última década, pero disponemos de algunas evidencias sobre cómo esta suele construirse desde el prejuicio adulto: por ejemplo, Casas (2010) explica el proceso de construcción de una imagen de la población adolescente basada en la patologización de muchas de sus conductas y estilos de vida, y su caracterización como un colectivo identificado por la confrontación con los adultos y la rebeldía ante las normas. De otra parte, Oliva (2003) enfatiza la diferencia entre la representación atribuida a la infancia, centrada en la vulnerabilidad, que se transforma en la adolescencia en una imagen de esta población dominada por la autosuficiencia, la transgresión o como potenciales agresores. Especialistas en el estudio de los sesgos adultocéntricos como Duarte (2012) apuntan a que las prácticas y discursos adolescentes y jóvenes suelen interpretarse por parte de la población adulta en clave conflictiva y como amenaza para el orden y la paz social. Esta tensión intergeneracional se extiende además a aspectos claves de la vida adolescente, como puede ser su anclaje a las nuevas formas de interacción digital y uso de dispositivos tecnológicos como revelan, mucho más recientemente, Larrañaga y Monguí (2021).
Este marco nos invita a considerar que la realidad social que engloba a la adolescencia española, como trataremos de ilustrar en este texto, es compleja y no encaja bien en un titular, necesitando de una mirada amplia y alerta a las especificidades de la vida adolescente.
Diversos estudios muy recientes avalan este paisaje analítico en el que se entremezclan signos muy positivos sobre la resiliencia y fortaleza de este colectivo, con señales de alarma sobre aspectos específicos que necesitan de mayor profundización. Por ejemplo, el último informe derivado del estudio internacional HBSC (Health Behaviour in School-aged Children) dibuja un paisaje donde coexisten fuertes niveles de satisfacción vital, un buen estado de salud y una población informada, así como altamente comprometida y concienciada sobre problemas como el cambio climático, con claros indicios de una brecha de género y por capacidad adquisitiva que hace que muchos problemas de salud mental se concentren en las chicas o en la población adolescente con un peor estatus socioeconómico (Moreno et al., 2025). También es un tema destacado, relacionado con la salud mental y el bienestar emocional de los adolescentes, la existencia de un problema claro de soledad no deseada (Ruiz et al., 2023). Otros estudios también alertan de la creciente brecha de género abierta entre los y las adolescentes en la percepción de la importancia de la lucha por la equidad y aspectos relacionadas con ella como la violencia de género (Rodríguez et al., 2021).
En este contexto analítico complejo pretendemos iluminar empíricamente varias cuestiones escogidas sobre la adolescencia española contemporánea que suelen formar parte del debate público y han venido alimentando titulares en los medios desde, al menos, el final de la pandemia de COVID-19. Nos referimos a la caracterización de este colectivo en términos ideológicos, sentimentales, sexuales y emocionales y también en relación a sus compromisos y preocupaciones cívicas. Más concretamente se abordan, a partir de la explotación con un acento puesto en la influencia del género y la edad de los microdatos correspondientes al último informe del INJUVE (2024), su posicionamiento político e ideológico y la valoración que hacen de la democracia, su situación emocional, sexual y de pareja, incluyendo el uso de pornografía y, finalmente, su preocupación por ciertas cuestiones sociales, así como su compromiso con causas cívicas (incluyendo el feminismo y la lucha por la igualdad de género).
El análisis que exponemos a continuación está basado en una explotación secundaria de los microdatos ofrecidos por el INJUVE correspondientes a su encuesta para el Informe Juventud en España 2024, cuyo trabajo de campo se realizó entre octubre de 2023 y enero de 2024. Se trata de una amplia encuesta en todo el territorio nacional, basada en un diseño semiproporcional, polietápico y estratificado a población residente en España de ambos sexos, con edades comprendidas entre los 15 y los 34 años1.
De las algo más de 5.000 entrevistas realizadas se han extraído aquellas que corresponden a la población de entre 15 y 19 años, reduciéndose nuestro tamaño muestral a n = 1.228. De esta forma, la edad de inicio (15 años) viene limitada por la propia muestra de trabajo y nos ajustamos en su límite superior a los límites etarios propuestos por instituciones como la OMS, para la que la adolescencia transcurre entre los 10 y los 19 años, evitando un excesivo solapamiento con la categoría de juventud.
Con vistas al análisis, se ha dividido esta población en dos grandes grupos de edad: de 15 a 17 años y de 18 a 19 años. Aunque el primero implica un mayor rango de edad, contiene poco más del 39% de toda la muestra (421 casos), mientras que el segundo agrupa a 747 casos. Esta subdivisión en grupos de edad nos parece interesante asimismo al incorporar como frontera natural la mayoría de edad. Para el análisis ofrecemos también información desglosada conforme a una variable binaria de género. Se ha considerado además hacer una distinción en función de la situación económica del hogar de la población entrevistada, pero esta variable era menos precisa e implicaba un volumen muy alto de no respuesta, por lo que finalmente se ha descartado.
Uno de los aspectos más discutidos sobre el perfil adolescente en un contexto social de alarma por el crecimiento electoral de los partidos que representan opciones políticas ultraconservadoras es su ubicación ideológica, siendo frecuente que en los medios de comunicación se presente a esta población como simpatizante de este tipo de formaciones políticas. Aportamos aquí algunas evidencias para el grupo de población adolescente sobre una posible mudanza o traslación ideológica de la población juvenil hacia la derecha que, como indica Díez (2025), esconde una realidad diversa y compleja. Constatemos para empezar que las personas adolescentes no se sienten identificadas con el funcionamiento formal de la política y sus instituciones: el 53,2% de los entrevistados entre 15 y 19 años dice interesarse poco o nada por la política y casi una cuarta parte (el 22,1%) no confía nada en los partidos políticos. Un marco que necesita ser contemplado a la hora de interpretar el resto de información aportada por las y los encuestados.
Aunque el posicionamiento ideológico adolescente es complejo, lo que resulta claro a tenor de los datos es que este no descansa sobre una base amplia de simpatías por la ideología conservadora. En realidad, la mayor parte de esta población tiende a posicionarse en zonas tibias de la escala ideológica o más hacia la izquierda. En una escala de 1 a 10, donde esta última cifra representa el máximo acercamiento a la derecha, el 12,7% dicen posicionarse entre 8-10, es decir, muy a la derecha o en una ubicación de ultraderecha. Es mayor la proporción de los que se consideran muy a la izquierda (de 1 a 3, el 19,5%) o bien justo en el centro de esta distribución ideológica (el 23%). Por esto la puntuación media en esta escala está muy cerca de 5 para todos los grupos considerados.
Un tema de debate también interesante es la posible brecha de género en esta ubicación ideológica, marcada por una posición más conservadora de los varones. Los datos que manejamos no avalan de manera amplia esta impresión, ya que la diferencia es muy pequeña: el 13,6% de los chicos se identifican como «muy de derechas» frente al 11,7% de las chicas2. La diferencia, en cambio, es algo más acusada en función de la edad, ya que el 12,6% de las personas entre 15 y 17 años se ubican en posiciones muy de derechas, siendo el 17,4% entre los de más edad (de 18 a 19 años). La figura 1 muestra la evolución de la proporción de adolescentes que más a la derecha y más a la izquierda puntúan en esta escala de autoubicación ideológica en función de la edad, observándose una clara tendencia creciente (aunque oscilante) a identificarse con las posiciones ultraconservadoras que, no obstante, sigue conformando un grupo minoritario en el conjunto de esta población. Así, aunque suceda que a los 19 años un 15,3% se identifican como «muy de derechas», al mismo tiempo en esta edad son muchos más —un 26,6%— los que hacen lo propio ubicándose «muy a la izquierda».

Sí es clara la impresión muy crítica que las personas entre 15 y 19 años tienen del funcionamiento de la democracia y los partidos políticos. La tabla 1 desglosa algunos indicadores al respecto según género y grupos de edad, donde se observan diferencias acusadas. Por ejemplo, las peores valoraciones sobre la democracia (hasta 3 puntos en una escala de 1 a 10 donde 1 es muy mal) alcanzan el 31% para los chicos y el 20,6% para ellas (una importante brecha de 10 puntos) y de igual forma alcanza al 29,7% de los que tienen entre 15 y 17 años, sin que aumente con la edad. Un desencanto con el sistema democrático que probablemente se refiere más a sus mecanismos políticos formales que a la democracia como sistema de gobierno. Es difícil suponer que esta valoración crítica persigue una transformación de nuestro sistema político si tenemos en cuenta que en esta misma población apenas son un 8% los que consideran que no es nada importante «votar siempre en las elecciones» y solo un 1,3% los que creen que no es nada importante «obedecer siempre las leyes y las normas». Por tanto, probablemente la imagen que mejor define a la adolescencia es una que no pone en cuestión el statu quo de nuestra política, sino que se limita a criticar sus resultados. Otros indicadores incluidos en la tabla hablan de una población tolerante que muestra un amplio apoyo a la idea de que hay que «aceptar y respetar a gente con opiniones diferentes», así como al respeto y la obediencia a las leyes y normas, si bien de nuevo más marcado en el caso de la población femenina.
|
Total |
Chicas |
Chicos |
15-17 |
18-19 |
|
|
% que da alta importancia* a «Obedecer siempre |
78,8 |
83,1 |
74,6 |
76,7 |
79,9 |
|
% que da alta importancia a «Aceptar |
84,5 |
84,9 |
84,2 |
83,6 |
85,3 |
|
% que da una mala valoración** |
26,5 |
20,6 |
31 |
29,7 |
29,7 |
|
valoración funcionamiento de la democracia (p. media) |
4,7 |
4,9 |
4,5 |
4,7 |
4,6 |
|
% alta preocupación por desacuerdos de partidos políticos |
30,9 |
31 |
31,1 |
21,3 |
37,2 |
|
Autoubicación política |
5,1 |
4,9 |
5,3 |
5,1 |
5,1 |
* Puntuación ≥ 7 en una escala de 1 = nada importante a 10 = muy importante
** Puntuación ≤ 3 en una escala de 1 = muy mal a 10 = muy bien.
Fuente: elaboración propia a partir de los datos de la Encuesta de Juventud 2023 (INJUVE).
Un plano muy diferente es el de la situación sentimental y de pareja de la población adolescente española. La realidad de los vínculos sentimentales y de las conductas sexuales de esta población es diversa y muestra diferencias importantes tanto en lo referente al género como a la edad.
Frente a la idea de un colectivo poco dispuesto a formar lazos sentimentales duraderos y a comprometerse, la población adolescente española sigue compartiendo de manera amplia aspectos del ideario del llamado «amor romántico», como indica que algo más del 48% sigan creyendo en que existe «la pareja perfecta» (un 51,7% en el caso de las chicas). Aunque es verdad que son pocos los que se declaran en una relación personal (no virtual) que implique «un proyecto común y compartido», el 22,3%; en el caso de las chicas este dato supera en más de 5 puntos al de los varones (el 25,6%) y además también tiende a crecer como parte de la maduración personal de estos adolescentes con la edad, siendo del 30% entre los de 19 años (véase la figura 2). Es una situación, en cualquier caso, minoritaria dentro de este sector de la población, lo que sí revela una demora en llegar a construir proyectos estables de pareja.

La tabla 2 recoge varios indicadores que tienen que ver con las creencias románticas y la situación de pareja de chicas y chicos adolescentes, pero también de aspectos de su sexualidad que últimamente están recibiendo una fuerte atención mediática, como el del acceso a pornografía. Aportamos información sobre algunos aspectos de la sexualidad adolescente que han recibido una atención creciente por parte de la sociedad, como son la cuestión de las relaciones sexuales no deseadas y el acceso a contenido pornográfico como influencia en dichas relaciones. En ambos casos la situación alberga evidencias cuya interpretación debe ser cuidadosa.
|
Total |
Chicas |
Chicos |
15-17 |
18-19 |
|
|
% que se define «en una relación con un proyecto común |
22,3 |
25,6 |
19,2 |
15,4 |
26,8 |
|
% de acuerdo con «para cada persona existe alguien |
48,7 |
51,7 |
46 |
52,2 |
46,4 |
|
% que afirma que en sus relaciones sexuales solo han hecho cosas que les apetecían |
69,5 |
65,3 |
73,2 |
72,9 |
68,6 |
|
% que ve pornografía con frecuencia diaria o semanal* |
26,7 |
9,8 |
42,6 |
22,9 |
29,1 |
|
% que dice inspirarse «bastante» o «mucho» en el porno |
8,6 |
4,1 |
13 |
7,1 |
9,7 |
* Suma de: «prácticamente todos los días» + «de 2 a 3 veces por semana» + «al menos una vez por semana».
Fuente: elaboración propia a partir de los datos de la Encuesta de Juventud 2023 (INJUVE).
Por un lado, es un dato positivo que la inmensa mayoría de la población adolescente que responde a estas cuestiones (aquí el porcentaje de no respuesta es importante y se elevó hasta el 39% del total) haya tenido experiencias sexuales deseadas, ya que son el 69,5% del total, sin que la edad introduzca grandes diferencias (si bien es algo mayor entre los de 15-17). Sin embargo, resulta preocupante que ellas estén más cerca que ellos de relaciones sexuales no deseadas (el 73,2% de los chicos afirma no haberlas tenido nunca, frente a solo el 65,3% de las chicas), porque denota cierta exposición a situaciones en las que pueden verse forzadas en mayor o menor medida a prácticas sexuales no queridas3. Una circunstancia que también parece ser algo más frecuente a mayor edad, en el grupo de 18-19.
En lo que se refiere al acceso a la pornografía y su posible influencia en las relaciones adolescentes, tenemos de nuevo una situación que necesita de matices, en la que las evidencias aconsejan prestar atención, pero no avalan la existencia de un problema generalizado a estos grupos de edad. De entrada, el volumen de adolescentes que dicen no ver nunca pornografía es significativamente alto: son un 46% del total, o un 53,7% si consideramos solo el grupo de edad de 15 a 17 años. Sin embargo, sí existe aquí una abrumadora diferencia atribuible a los roles de género, ya que solo un 26,8% de los chicos no usan pornografía, frente al 66,5% de las chicas, lo que tampoco es estrictamente novedoso si consideramos el carácter acusadamente masculino de este tipo de contenidos. La tabla 2 incluye datos que dan cuenta de quiénes son los principales frecuentadores (diaria o semanalmente) del contenido pornográfico: varones (el 42,6%) y también adolescentes mayores de edad (el 29,1%). A decir de nuestros informantes, sin embargo, la influencia pornográfica en sus propias relaciones sexuales es reducida, ya que no son una gran proporción los que reconocen el porno como modelo o inspiración frecuente en su vida sexual, aunque se vuelve a manifestar la diferencia de género: entre ellos son un 13,1% los que dicen inspirarse mucho en el porno en sus relaciones frente al 4,1% entre las chicas, lo que es coherente con las diferencias de acceso que ya hemos comentado. En el conjunto de la muestra también asciende ligeramente en el grupo de edad más mayor (son el 9,7%). El propio INJUVE (2024) informa que es un dato que presenta un sensible retroceso para el conjunto de la población joven respecto a la edición anterior de esta misma encuesta en 2019.
El bienestar y la salud mental de la población adolescente son fuente frecuente de preocupación en nuestro contexto social, muy particularmente desde la pandemia de COVID-19. ¿Qué sabemos sobre la salud emocional de la población entre 15 y 19 años desde los datos que nos ofrece la encuesta del INJUVE? La tabla 3 desglosa alguna información sobre este tema.
|
Total |
Chicas |
Chicos |
15-17 |
18-19 |
|
|
% que dice sentirse solos/as «a menudo» |
13,0 |
16,2 |
10,1 |
8,1 |
16,2 |
|
% que dice sentirse alegre y de buen humor |
59,4 |
64,2 |
54,3 |
65,4 |
55,4 |
|
% que dice que su vida cotidiana está llena de cosas que |
50,0 |
46,7 |
53,1 |
55,2 |
46,6 |
Fuente: elaboración propia a partir de los datos de la Encuesta de Juventud 2023 (INJUVE).
La impresión general sobre el estado emocional de esta población, desde luego, no puede ser estrictamente negativa. Una parte muy importante de esta población adolescente afirma sentirse alegre y de buen humor toda o la mayor parte del tiempo (más del 59% del total), siendo más acusada esta sensación entre las chicas (64,2%) y entre las personas de 15-17 años (65,4%). Igualmente, la mitad de la muestra afirmó que su vida estaba llena de cosas interesantes la mayor parte del tiempo, aunque en este caso esta proporción era mayor entre los chicos (el 54,3%) que entre las chicas (46,7%), y también descendiendo con la edad, ya que era menor entre los de 18-19 años (46,6%).
También son un 13% del total los que dicen sentirse solas/os a menudo. Una proporción que crece muy rápidamente con la edad, duplicándose del 8,1% entre los de 15-17 años al 16,2% entre los que son mayores de edad. Es una circunstancia que, como vienen advirtiendo otras investigaciones, golpea más intensamente a las chicas (un 16,2%, 6 puntos más que los chicos) que muestran, en general, una situación anímica peor (Moreno et al., 2025; Ruiz et al., 2023), pero también a la población en situación de carencia material y social (Rodríguez y Berasategi, 2025).
Se examinan en este apartado indicadores clave que dan cuenta de la actitud de la población española adolescente respecto a ciertas preocupaciones sociales y cívicas que comienzan con la cuestión del posicionamiento ante la desigualdad de género para entrar luego a valorar una batería de cuestiones más amplias.
Uno de los temas sobre la adolescencia contemporánea que más atención viene recabando en nuestro contexto es el del retroceso de los apoyos mostrados al movimiento feminista y a la lucha contra las desigualdades de género. Junto a un desplazamiento hacia el espectro ideológico conservador, que ya hemos tratado, se supone que asistimos a un retroceso en la identificación con el objetivo de la igualdad entre hombres y mujeres, más acusado entre los chicos. Podemos hacernos, por tanto, dos grandes preguntas: a) ¿ha retrocedido en la sociedad española el apoyo que muestran las personas adolescentes hacia el feminismo y la lucha contra las desigualdades de género?, y b) ¿este retroceso presenta diferencias basadas en el género? Tratamos de responder a ambas preguntas usando los datos de la tabla 4.
|
Total |
Chicas |
Chicos |
15-17 |
18-19 |
|
|
% muy identificada/o* con la lucha del feminismo |
47,6 |
64,9 |
32 |
45,5 |
48,9 |
|
% muy identificada/o* con lucha por la igualdad de género |
56,4 |
74,8 |
38,2 |
53,5 |
58,4 |
|
% alta preocupación** por desigualdades hombres y mujeres |
63,2 |
78,9 |
48,7 |
59,3 |
65,7 |
* Puntuación ≥7 en una escala de 1 = nada a 10 = totalmente.
** Puntuación ≥ 7 en una escala de 1 = no me preocupa a 10 = me preocupa mucho.
Fuente: elaboración propia a partir de los datos de la Encuesta de Juventud 2023 (INJUVE).
En lo que se refiere a la primera cuestión enunciada, efectivamente la proporción de adolescentes que muestra una alta identificación con la lucha del feminismo ha descendido respecto a las propias encuestas anteriores hasta situarse en un 47,6%, mientras que en 2019 era de un 64% para el conjunto de los jóvenes (INJUVE, 2024). Sin embargo, es más difícil deducir que de este bajo apoyo se derive también un rechazo igualmente amplio a la lucha por la igualdad de género, en la medida que en este caso la identificación asciende hasta el 56,4% e incluso es mayor la proporción de personas entre 15 y 19 años que dicen estar muy preocupadas por las desigualdades de género (el 63,2%, siendo una preocupación que aumenta con la edad). En esta población, por tanto, lo que cuenta con menos apoyos es el propio feminismo como activismo aglutinador de la lucha por la igualdad de género.
Estos datos esconden, dando respuesta a la segunda cuestión, una importante brecha de género, ya que en ellas la alta identificación con el feminismo asciende al 64,9%, mientras que los chicos que muestran esta identificación con el movimiento feminista son apenas la mitad, solo un 32%. De igual manera, ellas se sienten más identificadas que ellos con la lucha por la igualdad de género (el 78,9%) y más preocupadas por las desigualdades entre hombres y mujeres (78,9%). Una brecha indiscutible que a buen seguro merece un estudio más en profundidad y un análisis cuidadoso que debe dar cuenta de lo evidente, el enroque de los chicos en una posición de rechazo o, al menos, desinterés hacia la lucha activa por la igualdad de género, pero también de lo que puede ser más difícil de explicar: el retroceso en el apoyo al feminismo por parte de las propias chicas.
¿Qué problemas sociales preocupan más a la adolescencia española? La tabla 5 propone una amplia lista de cuestiones4 y muestra qué proporción de población entre 15 y 19 años muestra una alta preocupación por ellas.
|
Total |
Chicas |
Chicos |
15-17 |
18-19 |
|
|
% la inmigración |
48,0 |
47,9 |
48,1 |
42,6 |
51,5 |
|
% desacuerdos de partidos políticos |
30,9 |
31 |
31,1 |
21,3 |
37,2 |
|
% la situación económica |
78,5 |
80 |
77 |
74 |
81,5 |
|
% la inseguridad |
65,2 |
73,9 |
57,1 |
61,9 |
67,1 |
|
% los derechos animales |
68,2 |
74,1 |
62,7 |
64,8 |
70,2 |
|
% acceso/calidad en educación |
80,7 |
85,2 |
76,4 |
77,5 |
82,6 |
|
% discriminación al colectivo LGTBI+ |
49,7 |
64,6 |
36 |
46,5 |
51,7 |
|
% dificultad de acceso a la vivienda |
73,1 |
77,6 |
69 |
68,3 |
75,5 |
|
% dificultad de acceso al trabajo |
79,1 |
83,2 |
75,3 |
74 |
82,3 |
|
% cambio climático |
65,7 |
74,4 |
57,7 |
62,2 |
68 |
|
% salud mental |
71,8 |
81,2 |
63,6 |
66,3 |
75,8 |
Fuente: elaboración propia a partir de los datos de la Encuesta de Juventud 2023 (INJUVE).
Salvo los desacuerdos de los partidos políticos, que, en consonancia con el bajo interés por la política formal de esta muestra, no parecen generar una amplia preocupación, el resto de aspectos mencionados están claramente entre las preocupaciones adolescentes. De esta información podemos concluir que existen preocupaciones generales (porque son compartidas por el conjunto de adolescentes encuestados), como es el caso de la inmigración o la situación económica. También otras explicadas por el género (preocupan de manera disímil a chicas y chicos), ya que ellas muestran una mayor preocupación, en particular mucha más, por la inseguridad, la discriminación al colectivo LGTBI+, el cambio climático y la salud mental, como refleja el gráfico 3. E igualmente hay preocupaciones explicadas por la edad (normalmente son más acusadas a partir de los 18 años, entre los adolescentes más maduros), como es el caso de las que tienen que ver con el ingreso al mundo adulto: es el caso de las preocupaciones por la situación económica (el 81,5%), el acceso/calidad en educación (82,6%) o la dificultad para acceder a la vivienda (75,5%) o el trabajo (82,3%).

Frente al retrato de una adolescencia desmovilizada o desinteresada por las cuestiones de calado que afectan a su contexto social, de los datos que manejamos se desprende una impresión diferente. Para empezar, se trata de un colectivo tolerante, particularmente en lo que se refiere a sus apoyos a cuestiones cívicas como «el matrimonio entre personas del mismo sexo», ante el que un 74,2% está a favor, al igual que un 73,3% apoya que se pueda «ayudar a morir a un enfermo incurable que lo solicita». Pero la población adolescente también apoya dividida al 50% la «pena de muerte para personas con delitos muy graves» y, en cambio, rechaza aspectos como «enseñanza religiosa en las escuelas» (un 26% lo apoya) y la «ocupación de viviendas vacías» (solo un 18,8%).
Más allá de este retrato general, chicas y chicos entre 15 y 19 años han mostrado también amplios apoyos recogidos en la tabla 6, que suelen variar poco al introducir el género y la edad, a tres medidas para intervenir sobre nuestra sociedad: nos referimos a que un 58,8% está de acuerdo con usar dinero público para fomentar energías renovables, y lo mismo ocurre con prohibir uso de plásticos en envases (61,4%) y más campañas para concienciar sobre separación y reciclaje (un 69,1%, en este caso sí destacamos el apoyo femenino, que asciende hasta el 72,7%). Por el contrario, hay una cuestión que no produce consenso entre esta población: gravar impositivamente los derivados del petróleo, que recaba solo un 20,7% de acuerdo que, además, retrocede entre los más mayores, que probablemente serían más directamente afectados por esta medida, hasta un 16,7%.
|
Total |
Chicas |
Chicos |
15-17 |
18-19 |
|
|
% de acuerdo con subir impuestos derivados petróleo |
20,7 |
21,1 |
20,3 |
26,8 |
16,7 |
|
% de acuerdo con usar dinero público para fomentar renovables |
58,8 |
57,3 |
60,1 |
57,2 |
59,8 |
|
% de acuerdo con prohibir uso de plásticos en envases |
61,4 |
64,1 |
58,7 |
65,1 |
59 |
|
% de acuerdo con hacer más campañas para concienciar sobre separación y reciclaje |
69,1 |
72,7 |
65,9 |
71,3 |
67,6 |
Fuente: elaboración propia a partir de los datos de la Encuesta de Juventud 2023 (INJUVE).
Después de nuestro análisis es difícil no concluir que la población adolescente española contiene en su interior suficiente diversidad como para que sea muy complejo retratarla en términos sociológicos a través de un titular o un diagnóstico sencillo. Al contrario, como corresponde a una etapa vital en sí misma compleja, a caballo entre el fin de la infancia y el ingreso a un mundo adulto que tiende a demorarse por diversas circunstancias sociales, necesita de muchas matizaciones y aproximaciones parciales que le hagan justicia.
Por ejemplo, en lo referente al posicionamiento ideológico de los adolescentes españoles ha quedado claro, lo que no es absoluto novedoso, que existe un fuerte desinterés y una valoración muy crítica de los mecanismos formales de nuestro sistema democrático y de algunos de sus agentes principales, como los partidos políticos, sin que esté tan claro que esto suponga una puesta en cuestión del propio sistema democrático. También hemos comprobado que, en su conjunto, esta población adolescente no se apoya en una ubicación ideológica de derechas (aunque esta crezca significativamente con la edad), al contrario, se ubica en su mayor parte en posicionamientos del centro político o desplazados a la izquierda. Sí existe una diferencia de género, pero no parece estar donde se la espera porque es una diferencia pequeña en lo que se refiere a la preferencia por una posición ideológica de derechas entre los varones, que, sin embargo, se hace mucho más amplia a la hora de valorar críticamente nuestra democracia.
Igualmente diverso es el paisaje sentimental y de pareja en la adolescencia española. Ciertamente, son una minoría los que tienen relaciones que se ajusten al modelo clásico del noviazgo, con un carácter de compromiso o de proyecto de vida en común, aunque, como cabría esperar, estas crecen en importancia con la edad. Dado que la creencia en la existencia de una pareja ideal sigue muy vigente entre los adolescentes, probablemente estamos ante una situación de demora del establecimiento de relaciones de compromiso más que ante un rechazo de estas. Contrariamente, el inicio a las relaciones sexuales viene produciéndose antes, exponiendo a una parte de esta población a la posibilidad de tener prácticas sexuales no queridas ni deseadas (incluyendo dentro de estas las que son forzadas). Aquí sí hay también una evidente marca de género, al ser las chicas las más afectadas, demandando centrar nuestra atención sobre un problema que el feminismo ha introducido en la agenda política en una etapa crítica de la maduración sexual como es la adolescencia: el consentimiento. También hemos encontrado una muy destacada brecha en el uso de pornografía, siendo un hábito abrumadoramente masculino que, sin embargo, podría no tener la influencia en la sexualidad adolescente que le supone el mundo adulto, si tenemos en cuenta la impresión generada por la población encuestada.
Respecto al bienestar emocional adolescente, las evidencias para el grupo de 15 a 19 años vienen a respaldar lo que ya sabemos para la juventud en general. Aunque la impresión general no es mala y gran parte de esta población reporta tener vidas alegres y llenas de sentido, no podemos dejar de observar que una proporción importante de adolescentes se sienten solos. Soledad que no siempre es comprendida por la población adulta, que tiende a representarlos como «hiperconectados». Sin embargo, en estos grupos de población la soledad puede ser más una manera de nombrar a la insatisfacción con la calidad relacional que una situación que aluda a la falta de relaciones o contactos sociales, afectando de manera más importante a las chicas.
Por último, es importante caracterizar a las personas adolescentes en términos de sus preocupaciones sociales y posicionamientos cívicos. A tenor de los datos, ya hemos visto que lejos de ser un colectivo desentendido de los problemas sociales de su entorno, son un colectivo tolerante y particularmente concienciado ante aquellas causas cívicas relacionadas con la urgencia climática, por ejemplo. De la misma manera, muestran una amplia gama de preocupaciones que se hacen más intensas alrededor de las cuestiones que marcarán sus oportunidades vitales en su transición a una vida adulta, con especial énfasis en cuestiones como la vivienda, la situación económica y el acceso y calidad de la educación y el empleo, preocupaciones que se acentúan entre los de más edad al estar más próximos al momento de la emancipación. Pero otros problemas sociales son menos compartidos y preocupan mucho más a las adolescentes, particularmente la inseguridad, la discriminación hacia el colectivo LGTBI+ y, en especial, la desigualdad entre hombres y mujeres.
Esta nueva discrepancia de género nos lleva a una última cuestión que ha centrado en gran medida la mirada adulta: la polarización en el posicionamiento de chicas y chicos alrededor del apoyo al feminismo y la lucha por la igualdad de género. Efectivamente, hemos constatado una distancia muy significativa en términos de género que lleva a los varones a identificarse en mucha menor medida con estas cuestiones. Sin embargo, cometeríamos un error si no observáramos también otros matices. Por ejemplo, hemos podido comprobar que, sobre todo, es el feminismo, como lucha activa en el plano político y social, el que está perdiendo apoyos entre los adolescentes, y no solo entre los varones, también ha perdido apoyos entre ellas. Un fenómeno similar ha ocurrido alrededor de la importancia atribuida a la lucha por la igualdad de género, si bien en este caso los apoyos son mayores, también entre los propios varones, que en el caso del feminismo. A buen seguro estos cambios que arrojan un preocupante paisaje futuro están conectados con otros más amplios y reflejan el estado de profunda polarización política de la propia sociedad española, al que la propia población adolescente difícilmente puede escapar.
El autor desea agradecer al INJUVE la posibilidad de hacer uso de la base de datos de su Encuesta de Juventud 2023 (EJ 190) y su puesta a disposición en abierto para la comunidad científica.
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Profesor titular de Sociología, pertenece al Centro de Investigación en Pensamiento Contemporáneo e Innovación para el Desarrollo Social (COIDESO) de la Universidad de Huelva. Desde la defensa de su tesis doctoral sobre la medición del bienestar infantil y los nuevos medios tecnológicos, ha producido múltiples publicaciones centradas en el estudio sociológico de la infancia como principal línea de investigación. En la actualidad, además conjuga esta producción investigadora con la secretaría del primer Comité de Investigación sobre Sociología de la Infancia formado en España (en la Federación Española de Sociología).
1 Toda la información detallada sobre esta encuesta, así como el cuestionario utilizado, puede encontrarse en la propia web del INJUVE: https://www.injuve.es/observatorio/demografia-e-informacion-general/informe-juventud-en-espana-2024-y-encuesta-de-juventud-2023
2 Esta tendencia a posicionarse más a la derecha de los varones sí sabemos que tiene un largo recorrido, ya que, según advierte el propio INJUVE (2024), viene detectándose en sus estudios desde 2004.
3 Al menos un 6% del total admitió que estas relaciones sexuales no deseadas se produjeron «porque me vi forzado/a o me amenazaron para que las mantuviera», una cifra que sube hasta un 8,7% en el caso de las chicas frente al 3,8% de los chicos.
4 Con ánimo de no extender demasiado la tabla e incluir cuestiones menos circunstanciales no citamos otras dos cuestiones presentes en el cuestionario original: «la guerra» (no se menciona cuál) y «la relación entre Cataluña y España», en este último caso, además, el porcentaje de adolescentes muy preocupados es también bajo (el 29,6).