Revista CENTRA de Ciencias Sociales
| Julio-diciembre 2026 | vol. 5 | núm. 2
ISSN: 2951-6641 (papel) 2951-8156 (en línea)
Reseñas/Reviews
https://doi.org/10.54790/rccs.189
Benjamín Tejerina
Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea, España
El libro responde a un compromiso asumido por la Asociación Andaluza de Sociología en el XI Congreso Andaluz de Sociología, celebrado en Córdoba en noviembre de 2022. Los textos que lo componen responden a un doble esfuerzo: uno más introspectivo, una sociología de la sociología (la sociología de los/as sociólogos/as) al modo de una sociología reflexiva, y otro que contribuye a la elaboración de una identidad colectiva de la sociología andaluza, una radiografía de la comunidad sociológica andaluza (p. 2). Quizás sea este un ejercicio necesario de memoria colectiva (Halbwachs, 2004) dirigido a las nuevas generaciones, o bien un ejercicio de reconsideración de la solidez de las bases de la institucionalización de la disciplina sociológica en un contexto geográfico y social atravesado por múltiples procesos de transformación. Ambos resultan oportunos y necesarios, más que excluyentes.
Las ideas y contribuciones se articulan en torno a un doble pilar: la primera parte realiza un repaso histórico de la sociología andaluza que se desarrolla en los tres primeros capítulos; y la segunda parte se centra en la diseminación geográfica de la diversidad de «las sociologías andaluzas» que ocupa los capítulos 4 a 13.
El primer capítulo, escrito por M. Pérez Yruela, es una excelente introducción a las cuatro etapas que ha recorrido la sociología en Andalucía, desde los orígenes de M. Sales y Ferré hasta la consolidación institucional con la Asociación Andaluza de Sociología (AAS). Su reflexión, de obligada lectura, se detiene en autores, obras académicas e investigaciones empíricas que han dado forma a la sociología dentro y fuera del territorio al que se circunscribe este esfuerzo colectivo, donde aparecen los primeros manuales, el estudio de los conflictos agrarios, las reformas sociales y los avatares de la modernización. He leído con sumo placer el capítulo dedicado a la «década prodigiosa», a Murillo Ferrol y a la «escuela de Granada», escrito por J. Iglesias de Ussel, que se detiene en los pioneros de la sociología andaluza de la década de los años sesenta. El autor lamenta, con razón, el olvido de las nuevas generaciones respecto de lo aprendido y transmitido por la sociología andaluza a lo largo de las cuatro décadas que precedieron a este siglo, así como la falta de «poso académico» en los trabajos y publicaciones actuales. Esta «falta de memoria-falla de la memoria» (p. 48) tiene consecuencias en la formación de las cohortes más recientes de estudiantes de sociología. Pero una parte del capítulo está dedicada a cuestionar el alcance del apelativo de «escuela» para los primeros pasos de una generación de profesores de sociología, que fueron poblando las plazas y las cátedras de sociología de otras universidades españolas a lo largo de las décadas de los años setenta y ochenta. Desde mi perspectiva, las actividades de dicho «núcleo promotor de la sociología en Granada» reúnen todos los requisitos de una verdadera «escuela»: autoría de libros e investigaciones, orientación y preparación de discípulos, formalización académica e impulso de la nueva disciplina sociológica (p. 48). A ello habría que añadir la realización de seminarios internos de debate, conferenciantes visitantes, una intensa vida intelectual, actividades con alumnos, intercambio continuo de lecturas y actividades fuera de la universidad en época estival, que tuvo cierta continuidad hasta la creación de la Facultad de CC.PP. y Sociología en la Universidad de Granada (1988), con el impulso de J. Cazorla Pérez. Formar parte de una «escuela sociológica» no implica que todos sus miembros compartan completamente sus postulados, ya que suelen existir diferencias y tendencias, en ocasiones muy relevantes (véanse, por ejemplo, la escuela de Chicago [Becker, 2025], la escuela de Frankfurt [Jay, 2024]), pero la existencia de una «escuela» descansa tanto en la autopercepción y autodefinición de sus miembros, sus prácticas y producción como en cómo estos son percibidos desde fuera. En ambos sentidos, «la sociología de Granada» ha sido definida, con razón, como una escuela de la que se han nutrido tanto la sociología andaluza como la española. El tercer hito de la historia institucional de la sociología andaluza, obra de E. Bericat, se centra en la evolución de los congresos andaluces de sociología desde la refundación del celebrado en Granada (2006) y la creación de la AAS en 2008, y define esta larga etapa como «una historia de éxito … sin excesiva complacencia» (p. 72). Los doce congresos celebrados hasta 2025 han supuesto la consolidación de una estructura de redes y de circulación de saberes que cristaliza cada dos años en un nuevo evento en el que han participado los departamentos de sociología de las ocho provincias andaluzas. El segundo elemento es el papel desempeñado por la AAS, sobre el que el autor ofrece un balance de logros y retos para el futuro inmediato (pp. 81-82). En esta dirección, ofrece dos posibles objetivos: crear «una revista sociológica de nuevo cuño», con un sistema de publicación en dos partes (p. 83), y un Programa de Doctorado Interuniversitario de Sociología en Andalucía (p. 84).
La segunda parte aborda la diversidad geográfica de la «aventura sociológica». Si bien la persona lectora interesada puede encontrar un resumen muy útil del contenido de cada capítulo redactado por F. Morente, merece la pena profundizar en la genealogía del discurrir en/por cada provincia. Como señalan J. S. Fernández y M. J. González, la sociología en Almería tiene sus orígenes en los estudios de magisterio, de graduado social y, en especial, en la Fundación Almería Social y Laboral. El Departamento de Sociología se consolida progresivamente a partir de 1994, con un grupo reducido de profesores/as que han visto el afianzamiento de sus carreras profesionales en torno a las décadas pre- y pos-2000, con el desarrollo de numerosos proyectos de investigación y contratos con instituciones de diversos ámbitos territoriales. A partir de 2002, la constitución del grupo de investigación GISA (Grupo Indalo de Sociología Aplicada), enfocado en el análisis de las transformaciones sociales contemporáneas, la inmigración, el racismo, la xenofobia y la exclusión social, supone un paso significativo hacia la cohesión grupal mediante la elaboración de «diagnósticos sociales aplicados y propuestas de intervención específicas» (p. 96). Como en otros muchos casos, las actividades científicas de este grupo de docentes tienen su encaje en la presencia o la colaboración con el sector público de la provincia, con los sectores privados, con el tercer sector y con los medios de comunicación. La sociología en Cádiz (Marta Dodero) da sus primeros pasos en un contexto de movilización y conflictos sociales en torno a su estructura industrial y económica, y se consolida a partir de la fundación de la Universidad de Cádiz en 1979, con su presencia inicial en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales y en la Escuela Normal de Magisterio, y su progresiva expansión hacia otras diplomaturas y licenciaturas. La actividad investigadora se ha centrado en torno al grupo de investigación «Trabajo, política y género» con un «enfoque particular en las dinámicas de trabajo, las cuestiones de género y la vida cotidiana en contextos diversos» (p. 110); y al grupo «Transformaciones y conflictos en las sociedades contemporáneas» en torno al desarrollo del sindicalismo y las relaciones laborales, las migraciones, las relaciones de género, la alimentación, el patrimonio, la comunicación, el empleo, la política social y los cuidados.
La Universidad de Córdoba (UCO) ha sido un faro pionero de la sociología en Andalucía, con la creación del Instituto de Sociología y Estudios Campesinos (ISEC) centrado en los estudios rurales y la agroecología, tarea que ha compartido con el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA-CSIC). Como en muchos casos de las universidades andaluzas, señalan J. Aja y A. López, su crecimiento fue transversal al desarrollo de otras disciplinas, ampliando progresivamente el foco inicial de «lo rural y las dificultades de la modernización». La ampliación de los temas de investigación y la expansión han ido de la mano de la implantación de los programas de Máster y Doctorado, así como de la colaboración progresiva entre la UCO y el IESA-CSIC. Visto desde la distancia de quien escribe estas líneas, la sociología practicada en Córdoba ha tenido un fuerte componente aplicado y con proyección social, lo que catalogaríamos como una sociología con transferencia e impacto en múltiples campos de «lo social y lo político» (p. 127). La Universidad de Granada es otro faro histórico de la sociología, tanto dentro como fuera de Andalucía, antes incluso de la puesta en marcha de la Facultad de CC.PP. y Sociología en el curso 1988-1989. Como explican pormenorizadamente F. Entrena, A. Trinidad, D. Becerril y M. Sánchez, el Departamento y la Facultad de Sociología tienen una gran responsabilidad en la expansión de la sociología en la propia comunidad autónoma, así como en la progresiva especialización de las nuevas generaciones de profesionales de la sociología en un buen número de familias disciplinares: salud, turismo, trabajo, problemas sociales, ciclo vital, familia, urbana y rural, entre otras (p. 141). Los numerosos grupos de investigación y la presencia continua en proyectos de investigación de todo tipo son otros de los indicadores de su protagonismo. La cristalización de la sociología en la Universidad de Huelva (UHU) tiene sus precedentes en una sociedad civil, «una ciudadanía reflexiva» y «seminarios y otras instituciones eclesiásticas» (p. 146); en una sociología que emerge de la praxis, no de la academia, con un enfoque de la disciplina estrechamente ligado a la intervención social (p. 147); y alcanza su punto de inflexión en 1982. Su desarrollo tras la autonomía de la Universidad de Sevilla ha tenido tres etapas: una fundacional (1993-1998), una de expansión (1994-2004) y otra de los efectos de la crisis (2004-presente). Desde el punto de vista interno, cuenta con el grupo de investigación interdisciplinar Estudios Sociales e Intervención Social (ESEIS), el Centro de Investigación en Migraciones (CIM) y el grupo de epidemiología clínica, ambiental y transformación social. Cuenta también con varias líneas de investigación: la sociedad digital y las nuevas tecnologías, la movilidad y los grupos sociales, los ámbitos específicos de la vida social y las instituciones, la política, la participación, los movimientos sociales, el medio ambiente, el género y las generaciones (p. 160).
En la creación del IESA en 1989, y de su sede en Córdoba en 1991, desempeñaron un papel importante antiguos miembros de la UCO, como M. Pérez Yruela y E. Moyano, quienes también participaron en la creación de la Asociación Andaluza de Sociología (AAS). A una primera etapa de establecimiento (1991-1994) le siguió el centro mixto CSIC-Junta de Andalucía (1995-2018) como sede de investigación social aplicada de calidad, con una gran diversificación de líneas de trabajo, capacidad para desarrollar proyectos de investigación, colaborar con instituciones andaluzas y transferir conocimiento, señalan E. Moyano y R. Serrano del Rosal. Entre sus actividades se cuentan el relanzamiento de la Revista Internacional de Sociología, el I y el II Informe Social de Andalucía, el Foro IESA y la organización del V Congreso Andaluz de Sociología (2010). Desde 2018 es centro propio del CSIC y sus líneas de investigación se articulan en torno a cuatro grupos: 1) Gobernanza, acción colectiva y participación política; 2) Identidad social, bienestar subjetivo y comportamiento humano; 3) Investigación en sociología de la innovación; y 4) Territorio, ruralidad, agricultura, medio ambiente y sostenibilidad (p. 175). A medio camino entre lo laico y lo religioso, la sociología se fue abriendo camino mediante el estudio de la «cuestión social» en Jaén (I. Barroso et al.). Como en el caso de otros territorios andaluces, el Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario (IRYDA) centró una parte importante de su actividad investigadora en los aspectos sociológicos del proceso de modernización agraria, al igual que la llegada de la democracia impulsó la acción social de la Diputación Provincial, destacando la creación de los Grupos de Desarrollo Social (GDR) y, con posterioridad, el impulso de la recién creada Junta de Andalucía. Vinculada inicialmente a la Facultad de Sociología de Granada, el Área de Sociología de la Universidad de Jaén (UJA) ha ido ganando autonomía a medida que ha crecido en diversas facultades. Sus tareas de investigación giran en torno al grupo «Retos sociales en las sociedades complejas». El grupo de sociología de Málaga ha sido un pilar de la sociología andaluza desde 1964, con la presencia de J. Jiménez Blanco, J. del Pino, L. González Seara y J. Díez Nicolás, quienes influyeron posteriormente en la institucionalización de la sociología española en la Universidad Complutense y en el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Más allá de estos momentos fundacionales, este centro se ha convertido en un fructífero caladero para nuevas generaciones de sociólogos/as (véase el gráfico en p. 208). La creación de la Licenciatura de Sociología (2004) en la Universidad Pablo de Olavide (UPO), con la presencia de nueve grupos de investigación especializada (p. 222), supone una consolidación fuerte de la sociología, reforzando el papel que la Universidad de Sevilla (US) venía desarrollando con anterioridad a la década de los años ochenta y que cuenta con una gran diversidad de líneas de investigación, la edición de la revista Anduli desde 2002 y la celebración del XII Congreso Andaluz de Sociología (2025).
Los retos futuros son comunes a los diferentes centros, aunque con distinto énfasis: 1) la consolidación definitiva de una sociología plural, interdisciplinar, aplicada y con impacto social; 2) un nuevo impulso a la internacionalización de la producción sociológica; y 3) la hibridación de una sociología de orientación pública con las necesidades de las instituciones públicas y de los sectores privados, que impulse la transferencia de conocimientos. Confío en que quien lea estas líneas se haga una idea de la importancia del desarrollo de la disciplina sociológica tanto en Andalucía como en el conjunto de España, con la esperanza de que este esfuerzo intelectual se repita próximamente para dar cuenta del papel de las nuevas generaciones.
Becker, H. (2025). La Escuela de Chicago. Scripta Nova, 29(4), 13-27.
Halbwachs, M. (2004 [1968]). La memoria colectiva. Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza.
Jay, M. (2024). La historia de la Escuela de Frankfurt en campos expandidos. Prismas, 28(2), 131-142. https://doi.org/10.48160/18520499prismas28.1476