Revista CENTRA de Ciencias Sociales
| Enero-junio 2026 | vol. 5 | núm. 1 | pp. 227-230

ISSN: 2951-6641 (papel) 2951-8156 (en línea)

Reseñas/Reviews

https://doi.org/10.54790/rccs.160

F. F. Muñoz y P. Paniagua. La gran evasión. Economía para las ciencias sociales y humanas.
Madrid: Editorial Síntesis, 2024

Nadia Fernández de Pinedo

Universidad Autónoma de Madrid, España

nadia.pinedo@uam.es




En un momento crucial para la educación superior europea, caracterizado por la búsqueda de modelos educativos más flexibles e interdisciplinarios, el libro La gran evasión. Economía para las ciencias sociales y humanas, de Félix Fernando Muñoz y Pablo Paniagua (Editorial Síntesis, 2024), se presenta como una contribución particularmente oportuna y valiosa. Su título evoca deliberadamente la obra del premio nobel Angus Deaton The Great Escape (2014), estableciendo desde el inicio su intención de explicar cómo la humanidad logró escapar de la trampa maltusiana hacia un régimen de crecimiento sostenido. Sin embargo, mientras Deaton se enfoca principalmente en los aspectos relacionados con salud, longevidad y bienestar, Muñoz y Paniagua amplían la perspectiva para incluir otros factores determinantes en el desarrollo económico como el papel de las instituciones o las políticas públicas. Esta aproximación más holística refleja esa tendencia hacia la interdisciplinariedad en las ciencias sociales. El libro, con una extensión de 327 páginas, está cuidadosamente diseñado como manual universitario alternativo. Como señalan los autores, no pretende sustituir a los clásicos manuales de economía —que, por otra parte, priorizan modelos matemáticos y la formalización—, sino ofrecer un texto comprensible para que otras disciplinas de las humanidades o de otras ciencias sociales se puedan acercar a la economía. La amplia experiencia como docentes de los autores se refleja en la claridad del lenguaje, en la abundancia de ejemplos narrativos, en la inclusión de gráficos y cuadros que ilustran los conceptos, pero también en la modularidad de los capítulos, que pueden leerse de forma independiente. Este planteamiento es uno de los puntos fuertes, ya que facilita la comprensión de conceptos y es un complemento ideal a aquellas disciplinas, materias, asignaturas, cursos, donde la economía no es el centro, pero sí un componente relevante.

La primera parte del libro («La gran evasión: de la subsistencia al intercambio») introduce al lector en la lógica de las trampas maltusianas, mostrando cómo durante siglos la humanidad permaneció atrapada en un equilibrio de bajos salarios, alta mortalidad y escaso progreso. Aquí los autores recurren a la historia económica y muestran la relación entre salarios reales y crecimiento poblacional. El contraste con la Revolución industrial, presentada como el momento de ruptura que da origen a la «gran evasión», permite al lector entender la magnitud del cambio. Los economistas clásicos, como Adam Smith o David Ricardo, ayudan a comprender los detonantes de la industrialización, un proceso que más que disruptivo fue paulatino y que estuvo estrechamente ligado al comercio y a la creciente división internacional de los factores de producción. El ensayo de Leonard E. Read Yo, el lápiz (1958) se utiliza en el libro como ejemplo paradigmático para explicar la división del trabajo a escala global. A partir de un objeto cotidiano aparentemente simple, se muestra la enorme complejidad que conlleva su fabricación, imposible de poder llevarse a cabo por una sola persona, ya que en la producción intervienen maderas procedentes de Oregón, grafito de Sri Lanka, caucho de Brasil y Vietnam, aluminio procedente de Argentina y procesado en China, además de lacas, ceras y otros insumos que requieren múltiples procesos industriales dispersos en diferentes países. La paradoja, como enfatizan los autores, es que, pese a esta enorme complejidad, los lápices están disponibles en nuestro estuche gracias al poder coordinador del mercado y del sistema de precios. Este tipo de ejemplos no solo facilitan la comprensión, sino que también despiertan el interés en el lector e invitan a reflexionar sobre nuestro día a día.

La primera globalización con la multiplicación de los intercambios y el posterior incremento del crecimiento económico no pueden entenderse sin el papel central de la innovación. En este marco, el capítulo 5 del libro introduce la noción schumpeteriana de la «destrucción creativa»: el capitalismo progresa a través de un proceso continuo en el que la innovación no solo genera valor, sino que simultáneamente destruye estructuras previas. Los autores desarrollan esta idea mediante ejemplos muy ilustrativos que facilitan la comprensión del concepto de destrucción creativa y de los dilemas a los que deben enfrentarse los empresarios. Por ejemplo, la aparición del automóvil, por un lado, impulsó la industria automotriz y generó importantes efectos de arrastre intersectoriales —desde la producción de neumáticos hasta la construcción de autopistas, gasolineras o cadenas de comida rápida—; y, por otro, supuso la desaparición de industrias tradicionales como la de carruajes o la cría de caballos, liberando recursos que se reasignaron hacia nuevas actividades. Ya en el siglo XXI, otro ejemplo es el de Blockbuster, empresa que en 2004-2005 contaba con unas 9.000 tiendas y 84.000 empleados en todo el mundo, pero la irrupción del streaming (Netflix, Hulu) y los algoritmos de recomendación destruyó su modelo de negocio en pocos años. Así, el capitalismo debe entenderse menos como un proceso de mera acumulación de capital y más como una secuencia de innovaciones en la que toda empresa dominante está permanentemente amenazada por la próxima disrupción o paradigma tecnológico.

La segunda parte del libro está dedicada a los fundamentos de la ciencia económica moderna, tanto en su vertiente micro como macroeconómica, y constituye el núcleo de la obra. Muñoz y Paniagua introducen de forma gradual los conceptos esenciales, comenzando por el valor subjetivo, la utilidad marginal o el coste de oportunidad, todos ellos ilustrados con ejemplos sencillos y cercanos a la experiencia cotidiana. De esta manera, el lector no se enfrenta a definiciones abstractas, sino a situaciones reconocibles que le permiten entender el funcionamiento de la lógica económica. Así, la elasticidad de la demanda se explica a través de comparaciones entre bienes de primera necesidad y bienes de lujo, o entre productos con sustitutos próximos y aquellos sin alternativas, lo que ayuda a comprender por qué las variaciones en el precio afectan de forma diferente a unos y a otros. De igual modo, el equilibrio entre oferta y demanda se presenta mediante narrativas que describen interacciones concretas entre compradores y vendedores, reforzadas con gráficos simples que clarifican los movimientos de precios y cantidades.

El libro dedica también una atención significativa al contraste entre el monopolio y la competencia perfecta, dos modelos extremos que permiten entender las formas intermedias de organización de los mercados. En el terreno de la macroeconomía, la estrategia didáctica es similar: en lugar de recurrir a formalizaciones algebraicas complejas, los autores prefieren presentar los grandes conceptos —PIB, inflación o ciclos económicos— a partir de ejemplos y explicaciones narrativas. Así, el lector comprende cómo se mide la producción de un país, cómo la inflación erosiona el poder adquisitivo o cómo las fluctuaciones cíclicas afectan al empleo y a la inversión. Lo que en otros manuales suele percibirse como abstracción técnica se transforma aquí en dinámicas comprensibles y ligadas a la experiencia cotidiana. Es cierto que este enfoque puede resultar insuficiente para quienes buscan un nivel de análisis avanzado, pero no es esa la vocación del libro. El propósito central es que los lectores logren hacerse con un vocabulario conceptual básico que les permita interpretar los debates públicos, comprender los dilemas de política económica y participar con criterio en discusiones sociales que, en última instancia, afectan a su vida diaria.

La tercera parte del libro («Economía política y capitalismo») ofrece un marco para reflexionar sobre el capitalismo y sus desafíos contemporáneos. Los autores inciden en la teoría de las instituciones, los planteamientos de la elección pública y las discusiones sobre externalidades para situar a la economía en su dimensión social y política. El énfasis está en mostrar cómo los problemas económicos no son solo cuestiones técnicas, sino que implican decisiones colectivas, están determinadas por incentivos y enmarcadas en estructuras de poder e instituciones. Por ejemplo, apoyándose en la célebre obra de Daron Acemoglu y James A. Robinson (Why Nations Fail, 2012), los autores muestran cómo las instituciones inclusivas, ejemplificadas en casos como Corea del Sur o Estados Unidos, promueven la innovación y la participación en actividades económicas, mientras que las instituciones extractivas, presentes en países como Zimbabue, Cuba, Venezuela, Argentina o Corea del Norte, tienden a concentrar los beneficios en élites reducidas y a obstaculizar el desarrollo. El análisis de las externalidades negativas se ilustra con ejemplos ambientales fácilmente reconocibles como la contaminación o la sobreexplotación de recursos. Del mismo modo, los debates sobre desigualdad muestran la evolución reciente (índice de Gini desde 1980) de la distribución del ingreso en distintos países, lo que facilita conectar el concepto con realidades actuales. En este sentido, el libro recoge el interesante y mediático debate en torno a Thomas Piketty y la hipótesis del «patrón en U» de la desigualdad. Se recogen las críticas de otros autores que destacan que no fueron los impuestos progresivos ni las guerras mundiales los que redujeron la desigualdad en Occidente, sino la expansión de la vivienda en propiedad y los fondos privados de pensiones y ahorro. A ello se suma la evidencia de Xavier Sala-i-Martin, entre otros que señalan una tendencia reciente a la reducción de la desigualdad global y, en muchos países, también de la interna. Estas estimaciones sugieren que el mundo, además de volverse más rico, está alcanzando mayores niveles de equidad, matizando la visión catastrofista de Piketty.

Una de las principales virtudes del libro es la insistencia en el carácter interdisciplinar de la economía, recuperando la tradición de la economía clásica. Para un estudiante de humanidades o de otras ciencias sociales, esto supone una invitación a reconocer la economía como una disciplina necesaria en su formación, una invitación a descubrir que la economía no es un territorio ajeno e inexorable. Para un lector no lego en la materia, supone la posibilidad de entender mejor la relación entre la teoría económica, la historia o la filosofía política. En este sentido, La gran evasión no es solo un manual de economía, sino un instrumento para la reflexión crítica sobre la sociedad contemporánea. El estilo del libro se caracteriza por lo tanto en la claridad expositiva y la ausencia de tecnicismos innecesarios. Esto es coherente con su orientación y con su propósito de llegar a lectores que, en muchos casos, se acercan a la economía con cierta aprehensión. La economía es presentada como un conjunto de problemas humanos fundamentales que pueden comprenderse con ejemplos claros y razonamientos lógicos.

Comparado con los manuales tradicionales, La gran evasión es una excelente alternativa. Mientras que los populares textos de Blanchard, Mankiw o Krugman cumplen una función imprescindible al introducir a los estudiantes de economía en la lógica de los modelos, lo hacen a costa de una fuerte formalización que puede resultar excluyente para quienes no tienen formación matemática o un interés especial en los modelos concretos, sino que aspira a entender el contenido y el sentido de la economía como disciplina científica. En cambio, el libro de Muñoz y Paniagua permite acercarse a la economía sin temor. Para quienes luego deseen profundizar, siempre quedará la posibilidad de transitar hacia manuales más técnicos. En este sentido, la obra es un excelente puente entre el desconocimiento de la economía y la comprensión fundamental y sistemática, abriendo la puerta a espíritus más curiosos a otros textos más técnicos.