Revista CENTRA de Ciencias Sociales
| Julio-diciembre 2026 | vol. 5 | núm. 2
ISSN: 2951-6641 (papel) 2951-8156 (en línea)
Reseñas/Reviews
https://doi.org/10.54790/rccs.123
Arturo Cosano Ramos
Universidad de Málaga, España
El libro La renta básica universal: fundamentos, debates y herramientas de lucha contra la exclusión social constituye una obra integral que aborda uno de los temas más controvertidos y debatidos en las políticas sociales contemporáneas: la implementación de una renta básica universal (RBU en adelante). La obra ofrece una perspectiva multidimensional que combina análisis teórico, estudios empíricos y reflexiones éticas para explorar los fundamentos, los retos y las oportunidades asociadas a esta propuesta de política pública.
Dicho libro ofrece una perspectiva multidisciplinar, tan importante en la producción científica hoy en día. Aportes desde el trabajo social, la economía, la sociología y la antropología social ofrecen una perspectiva desde los enfoques meramente económicos hasta la complejidad del campo del género, los mayores y el mundo de las nuevas tecnologías en la Administración pública. La desigualdad y exclusión social son, por tanto, trabajadas desde un enfoque holístico en el que todos estos factores se encuentran interrelacionados a la hora de comprender la RBU. De ahí que el título de la obra logre captar plenamente lo que se ofrece a través de sus capítulos, desde la visión teórica hasta el aporte práctico basado en la evidencia científica.
La obra divide sus 230 páginas en dos grandes bloques. Si bien, como decimos, tienen enfoques distintos, se complementan para ofrecer una visión completa sobre la RBU y su papel en la lucha contra la exclusión social.
En la primera sección, que consta de cuatro capítulos, se analiza el impacto de la desigualdad social y la pobreza como elementos clave que explican la exclusión. En esta parte se profundiza en la naturaleza estructural de las desigualdades, explorando cómo los procesos económicos, laborales y educativos crean diferentes niveles de vulnerabilidad social. Con un enfoque interdisciplinario, combinan datos empíricos y reflexiones teóricas para demostrar que la exclusión no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una red de factores interconectados, entre los que se destacan la precariedad laboral, la segmentación del mercado de trabajo, la desigualdad de género y la brecha territorial. Este primer bloque no solo describe la pobreza, sino que también la cuestiona. Esto es un aspecto importante, pues se indaga por qué, en contextos de crecimiento económico, amplios sectores de la población siguen viviendo en condiciones de precariedad. Además, también se plantea la necesidad de dejar atrás las políticas sociales fragmentadas o asistencialistas para avanzar hacia un modelo más integral.
La segunda sección de la obra se centra en el análisis de las rentas activas de inserción y las perspectivas futuras de los sistemas de garantía de ingresos. Aquí se examina tanto las limitaciones de las políticas actuales como las posibilidades de evolución hacia una renta básica universal. Se abordan cuestiones más profundas, como la sostenibilidad financiera, los efectos en el mercado laboral y las implicaciones éticas de garantizar una renta incondicional. Este bloque trabaja sobre la transformación necesaria en las políticas sociales.
A continuación, se describen de forma más concreta los capítulos que configuran ambos bloques para así comprender mejor la dimensión que alcanza este libro.
El primer capítulo se centra en la exploración de la exclusión social, un tema clave para asegurar el bienestar de la población. A lo largo del mismo, se hace un recorrido conceptual e histórico sobre las diversas maneras en que se ha entendido la exclusión, destacando su naturaleza multidimensional. No se trata solo de la falta de ingresos; también abarca la dificultad de acceder a la educación, la salud, una vivienda digna, un empleo estable y la participación en la vida social y política. En este contexto, la renta mínima se presenta como una estrategia consensuada para combatir la exclusión, funcionando como un mecanismo redistributivo que busca garantizar un mínimo de derechos materiales sobre el cual las personas puedan construir sus proyectos de vida (Cuesta, López-Noval y Niño-Zarazúa, 2024).
Como bien apuntan Alonso, García y Alemán (2020), los recursos necesarios para llevar una vida digna necesitan la intervención del Estado. No se trata de un acto de caridad, sino de una responsabilidad social y política que busca cumplir con los principios de justicia e igualdad. El capítulo retoma esta idea y la conecta con la función del Estado de bienestar, enfatizando que la pobreza y la exclusión social no son fenómenos aislados o temporales, sino consecuencias estructurales de un sistema económico que perpetúa desigualdades. Desde esta perspectiva, la exclusión social se entiende como un proceso dinámico en el que ciertos grupos quedan fuera de los circuitos de bienestar y de los mecanismos de integración social, como el mercado laboral o las redes de apoyo institucional, debido a factores estructurales que obstaculizan su desarrollo y plena participación en la sociedad. Además, el capítulo invita a reflexionar sobre la necesidad de replantear las políticas sociales desde una visión de derechos universales, superando enfoques asistencialistas o condicionados, para avanzar hacia una sociedad más inclusiva.
Al avanzar en el análisis, y adoptando un enfoque más económico del problema, los autores argumentan que, a pesar de que la renta media en España ha crecido en las últimas décadas, la distribución de la riqueza sigue siendo profundamente desigual. Este diagnóstico se basa en el análisis que permite identificar cómo ciertas variables socioeconómicas influyen en el riesgo de exclusión social, tales como el nivel educativo, el tipo de empleo, la situación familiar, el género, entre otras. Los resultados no solo revelan que el crecimiento económico no ha llevado automáticamente a una mejora equitativa del bienestar, sino que ha ampliado las brechas entre los grupos sociales con más y menos recursos. Por otro lado, en cuanto a los factores que vinculan una renta insuficiente con la exclusión social, el autor destaca la existencia de una cronicidad estructural de la pobreza. Esto significa que no solo existe un componente económico, sino también social y psicológico.
En este contexto, el libro advierte sobre el peligro de que las políticas sociales que se centran únicamente en transferencias condicionadas o temporales no sean suficientes para romper este ciclo de exclusión. Esta es una de las ideas con más fuerza y, por lo tanto, se subraya la importancia del Estado como garante del bienestar y promotor del empleo, enfatizando que la redistribución no debe verse solo como un tema fiscal, sino como un compromiso estructural con la cohesión social y la igualdad de oportunidades. A través de la intervención pública, y es una idea ya mencionada con anterioridad, el Estado se convierte en un actor clave para corregir las desigualdades del mercado y evitar que amplios sectores de la población queden en la marginación.
Desde una perspectiva complementaria, aunque sin desvincularse de la problemática de la pobreza, algunos de los factores que no pudieron ser abordados en el capítulo anterior se examinan en esta sección, en particular aquellos relacionados con las cuestiones de género. La reproducción estructural de la desigualdad de género y la mayor prevalencia de pobreza entre las mujeres confirman que este fenómeno demanda una atención prioritaria y urgente por parte de las instituciones encargadas de la formulación de políticas públicas. Esta realidad resalta la necesidad de adoptar un enfoque integral que considere las intersecciones entre el género y otros factores socioeconómicos, dado que las mujeres, especialmente aquellas en situaciones vulnerables, se ven desproporcionadamente afectadas por las condiciones de pobreza, lo que perpetúa su marginación y limita sus oportunidades de desarrollo.
Y es en relación con estas políticas y colectivos no tan explorados la cuestión central del siguiente capítulo, que se focaliza en la comunidad de etnia gitana. El empeoramiento de las condiciones sociales de este grupo pone de relevancia la precariedad y exclusión que sufren estos colectivos. Hay una falta de coordinación y articulación de programas políticos estatales al respecto, es evidente, pero también hay aspectos más subjetivos que es necesario explorar más a fondo para comprender por qué las ayudas no llegan a su objetivo, así como sería conveniente articular otros mecanismos, como pueden ser el empoderamiento y el cambio personal y social (Ayala, 2013).
Pasando al segundo bloque, comenzamos con una aproximación clara a lo que sería qué o cómo intervenir ante esa exclusión, es decir, dar respuestas a modo de herramientas de inclusión social, configurándose esta como la forma de combatir la pobreza. El autor defiende que el contexto actual es propicio para que las Administraciones nacionales e internacionales trabajen en reconstruir los sistemas de forma que sean más inclusivos y resilientes ante crisis futuras. La renta básica es, por tanto, el actor central que funciona como herramienta de inclusión para combatir esa exclusión social. El autor así lo defienden en el siguiente capítulo en el que de forma exhaustiva analiza el panorama europeo concluyendo que las rentas mínimas son un elemento sumamente importante para combatir la pobreza y la exclusión social en Europa. Es cierto que las políticas actuales están enfocadas hacia sistemas asistencialistas, pero se defiende que han de ir más allá, promoviendo la inclusión laboral, por ejemplo.
Dando un paso más, el libro continúa con un aspecto que también tiene un gran peso y es la dialéctica entre la renta básica universal y la renta mínima, es decir, aunque en un primer momento la atención a las necesidades básicas se centraba en aquellas personas que carecían de recursos, con el paso del tiempo se observa que hay propuestas que podrían beneficiar al conjunto de la población en general, como la renta universal. Esta cuestión se encuentra actualmente en un debate de gran complejidad, aunque las experiencias piloto podrían dar respuesta en este sentido (Van Parijs y Vanderborght, 2017). En el caso de España propiamente, el Impuesto Mínimo Vital ha emergido como respuesta a las dificultades en las gestiones de prestaciones y la dispersión normativa. Los autores entienden que el IMV es una medida enfocada a prevenir situaciones de riesgo de pobreza y es un avance importante en materia de derechos sociales. Pero no podemos quedarnos ahí, y en este sentido los autores dedican un capítulo a la implantación de herramientas de inteligencia artificial para medir los ingresos y facilitar el trabajo de la Administración en materia de gestión, tramitación y puesta a disposición de la ciudadanía de las prestaciones y servicios, sin olvidar que el factor humano es imprescindible cuando se trata de gestiones relacionadas con la sociedad.
A partir de todo lo que se ha mencionado, se puede concluir que el IMV juega un papel fundamental en el sistema de protección social. El libro presenta este recurso como clave en la lucha contra la exclusión y la pobreza. Su diseño, y así hemos podido comprobarlo a través del texto, responde a la necesidad de asegurar un nivel mínimo de ingresos que permita a las personas satisfacer sus necesidades básicas, promoviendo de esta manera la igualdad de oportunidades y la cohesión social. Es ese el principal motivo de su adopción, sin embargo, los autores advierten que la existencia del IMV no significa que el problema esté completamente resuelto ni que el camino hacia la inclusión social esté totalmente definido. De hecho, el texto enfatiza que, para que el IMV logre su máximo potencial transformador, es crucial fortalecer su conexión con otras políticas públicas, especialmente en áreas como empleo, educación, vivienda y servicios sociales. Aquí es donde se localiza uno de los principales problemas. En otras palabras, el IMV no debe verse como un objetivo en sí mismo, sino como una herramienta para una inclusión sostenible. Así, debe ser capaz de facilitar caminos de inserción que permitan a las personas salir de la pobreza de manera estable y digna.
Además, queda atestiguada la importancia de una mejor coordinación entre instituciones y la participación del tercer sector y las comunidades locales, para que las políticas económicas y sociales trabajen de manera complementaria. En este contexto, se argumenta también que el éxito del IMV no depende solo de su cobertura o de la cantidad de dinero que ofrece, sino también de su capacidad para transformar las condiciones estructurales que generan exclusión. Este es otro de los puntos más importantes del libro, la apuesta por una inclusión social sostenible. Esto requiere, por lo tanto, una visión integral que combine diferentes aspectos: redistribución, participación y acceso efectivo a los derechos sociales. El objetivo final, por ende, es el de mejorar significativamente la calidad de vida de las personas y reducir la desigualdad de manera duradera.
La perspectiva holística adoptada en este libro permite evidenciar la multifacética naturaleza del problema, subrayando no solo su complejidad intrínseca, sino también las deficiencias en los mecanismos administrativos que impactan negativamente en la percepción y efectividad del IMV. Este enfoque integral revela cómo la ineficiencia en la gestión y distribución de los recursos asociados al IMV no solo limita su alcance en términos de cobertura y eficacia, sino que además refuerza las críticas hacia su implementación. En este sentido, el análisis propone repensar las estructuras administrativas y los criterios operativos, destacando la necesidad de un diseño más eficiente y sensible a las realidades socioeconómicas de los beneficiarios, para garantizar que el IMV cumpla su función como herramienta de mitigación de la pobreza y promoción de la inclusión social (Ayala et al., 2022).
Alonso, J. M., García, M. y Alemán, C. (2020). Servicios Sociales Públicos. Tecnos.
Ayala, A. (2013). De la «paga» a un derecho social: experiencias y puntos de vista de los beneficiarios gitanos sobre la Renta Mínima de Inserción. Revista de Antropología Social, 22, 103-136.
Ayala, A., De la Parra, R. y Ávila, D. (2022). Acompañando desde las trincheras: vivencias tras un año de ingreso mínimo vital. Política y Sociedad, 59(2), e78888.
Cuesta, J., López-Noval, B. y Niño-Zarazúa, M. (2024). Social exclusion concepts, measurement, and a global estimate. PLoS One, 19(2), e0298085.
Van Parijs, P. y Vanderborght, Y. (2017). Basic Income: A Radical Proposal for a Free Society and a Sane Economy. Harvard University Press.